Testimonio Ricardo Núñez “Cristianos para el mundo”
“Queremos que nuestros alumnos enfrenten el mundo laboral, familiar y educacional con mejores oportunidades”
El coordinador del proyecto educación computacional Fondacio “Cristianos para el Mundo” busca dignificar a las personas en situación vulnerable de su comunidad a través de las clases de computación e integrarlos a la sociedad actual.
Desde el año 1997, Ricardo Núñez es el encargado del proyecto de Educación Computacional que Fondacio “Cristianos para el Mundo” se propuso realizar con el objetivo de acercar la tecnología a los sectores más vulnerables de la sociedad y en especial de las comunidades de Huechuraba y sus alrededores, en el sector norte de la capital.
“Empezamos a idear este proyecto durante el año 1997, donde nos dimos cuenta que existía una necesidad de aprender tecnología. Al año siguiente cuando teníamos una idea clara comenzamos a recolectar computadores con la ayuda de todos los vecinos que aportaban tanto con dinero como con la búsqueda de alianzas o contactos”, recuerda Nuñez.
Sin embargo, las cosas no fueron fáciles para Ricardo Núñez. Si bien, contaban con el respaldo en cuanto a infraestructura y fotocopias faltaba conseguir computadores y voluntarios comprometidos. “Conseguimos algunos voluntarios y jóvenes que nos ayudaron a construir la sala de computación, que albergó 20 computadores. Las instalaciones fueron construidas con las manos de todos nosotros hasta un arquitecto nos ayudó con el diseño de los muebles”.
El proyecto, con los 20 computadores y las instalaciones funcionando comenzó en el año 2000. “En ese año nos consolidamos, incluso hasta en aspectos académicos. Antes de todo esto, nosotros nos dedicábamos sólo a la evangelización, al apoyo espiritual y a formar comunidades”, comenta el dirigente.
La Comunidad “Cristianos para el Mundo”, ofrece nuevas oportunidades a las personas más vulnerables de la sociedad tratando de integrarlos mediante la educación y el evangelio. Sin embargo, se convertía en un gran desafío contar con clases de computación. “Al comienzo fue una experiencia completamente distinta a lo que estábamos acostumbrados. Pero tratamos de integrar la línea del evangelio en forma más concreta. Entregando oportunidades a aquellas personas que no tienen conocimientos de computación y que son pobres”, recalca Núñez.
Desde el año 200 hasta la fecha, la Comunidad Cristiana ha entregado clases de computación a más de 600 personas, muchas de ellas adquieren grandes conocimientos permitiéndoles encontrar trabajo o inclusive escalar en sus propios empleos.
Las edades de los alumnos son bastante variadas, entre los 15 y los 60 años. Sin embargo, en los últimos años las personas adultas entre los 30 y 45 años se han interesado más en los cursos que ofrecen. Tal como dice Núñez, eso se debe a que “ellos se están dando cuenta que necesitan de la tecnología para surgir en sus trabajos, para conseguir empleo o para enseñar a sus hijos cosas nuevas”.
La Comunidad busca que los profesionales experimenten un acercamiento al mundo de la pobreza, mediante un servicio voluntario de entrega y compromiso, a través de esta experiencia También que las personas de escasos recursos, puedan acceder al mundo laboral y educacional en forma más preparada y así lograr identificar potencialidades personales que los ayuden a enfrentar su vida de manera más segura y confiada, mediante un servicio de excelencia gratuita.
“Creemos que la evangelización y el desarrollo van de la mano, hay que mostrar a la comunidad a Dios en forma espiritual y concreta”, reflexiona Ricardo Núñez.